Los piercings en la lengua, labios o mejillas pueden ser una forma de expresión personal, pero al estar en contacto constante con los dientes, las encías y otros tejidos de la boca, pueden ocasionar algunos problemas de salud bucodental.

¿Qué problemas pueden provocar?
- 1. Fracturas o pequeñas fisuras en los dientes: Jugar con el piercing o golpearlo repetidamente contra los dientes puede provocar pequeños daños e incluso fracturas.
- 2. Desgaste dental: El contacto repetido de la joya metálica con los dientes puede contribuir al desgaste de la superficie dental.
- 3. Retracción de las encías: En determinados piercings, especialmente los del labio, la pieza puede rozar continuamente la encía y favorecer que esta se retraiga.
- 4. Inflamación e infecciones: La boca contiene una gran cantidad de bacterias. Una perforación reciente necesita cuidados adecuados para disminuir el riesgo de infección.
- 5. Hinchazón y molestias: Después de realizar el piercing es normal que exista cierta inflamación, pero una hinchazón intensa, dolor importante o signos de infección requieren valoración profesional.
- 6. Problemas con la higiene: La joya puede crear zonas donde se acumulan placa y restos de comida, haciendo más difícil mantener una higiene adecuada.

¿Hay piercings más problemáticos que otros?
El riesgo depende de factores como la ubicación, el material de la joya, el tamaño, el roce que produzca y los hábitos de la persona.
Los piercings de lengua y labio merecen especial atención porque pueden estar en contacto frecuente con dientes y encías.

Si tienes un piercing oral, ¿cómo puedes cuidar tu boca?
- Mantén una buena higiene bucodental.
- Limpia el piercing siguiendo las indicaciones del profesional que realizó la perforación.
- Evita jugar con la joya o golpearla contra los dientes.
- Consulta si notas inflamación persistente, sangrado, dolor o cambios en las encías.
- Realiza revisiones dentales periódicas para controlar posibles daños en dientes y tejidos
¿Cuándo deberías consultar al dentista?
Si observas una encía que se está retrayendo, sensibilidad, dientes astillados, desgaste, dolor, inflamación persistente o cambios alrededor del piercing, es recomendable acudir a una revisión.
Un piercing puede formar parte de tu estilo, pero tus dientes y encías también necesitan protección.